Está claro que, un escenario en el que la red asistencial de salud está basada en sistemas de información interoperables, favorece a todos los agentes del sector pero, sin duda, el mayor beneficiado es el paciente, ya que éste se convierte en verdadero el centro del sistema.

Los principales beneficios que obtenemos cuando participamos de una red integrada de salud son estos:

1. Accesibilidad directa a la propia información clínica: En cualquier momento podemos acceder a nuestra ficha clínica así como compartirla con quien expresamente autoricemos.  Al contar los profesionales con información de calidad para llevar a cabo su actividad,  la asistencia recibida se mejora de forma sustancial.

2. Aumento de la corresponsabilidad: Cuando disponemos de nuestra información clínica podemos conocer mejor nuestro proceso asistencial. Esto nos motiva a adquirir un rol más activo en el cuidado de la salud y nos dota de mayor autonomía en la gestión de nuestro proceso terapéutico. El acceso a la información clínica toma especial relevancia en pacientes con patologías crónicas, ya que requieren un seguimiento continuado de su proceso de salud.

En línea con esta tendencia hacia una mayor autogestión de la salud, también la tecnología está avanzando en el desarrollo de nuevos dispositivos que nos permiten llevar a cabo, tanto el seguimiento de hábitos saludables, como de nuestro estado de salud (por ejemplo, los wearables que monitorizan la actividad física o que controlan el comportamiento de determinados parámetros de salud, como tensión arterial, peso, etc.).

3. Garantía de continuidad asistencial: Los sistemas de interoperabilidad refuerzan la coordinación vertical – entre los distintos niveles asistenciales – y horizontal – entre los distintos centros, entre distintas comunidades – que participan del proceso de atención. Los ciudadanos, al poder compartir nuestra documentación clínica con cualquier profesional asistencial, podemos tener acceso a una atención médica en cualquier lugar y momento.

De este modo, nuestro proceso asistencial puede haber sido iniciado por un profesional, en un determinado centro o ciudad, y eso no es motivo de descoordinación asistencial o de una deficiente  atención clínica, dado que la información clínica relativa a los actos asistenciales que nos hayan sido realizados previamente, es convenientemente compartida.

4. Movilidad del paciente en el sistema sanitario: Con nuestra información clínica, en todo momento disponible, nos podemos mover libremente por el sistema sanitario. Esto nos permite solicitar más fácilmente una segunda opinión médica, recibir un servicio sanitario más ágil, fluctuar entre el sistema público y privado (por ejemplo, los pacientes con doble aseguramiento), etc.

5. Incremento de la seguridad del paciente: Que el médico disponga directamente de nuestra documentación clínica asegura la fiabilidad de la información, minimizando, por tanto, los errores derivados de la transmisión de dicha información a través de otras fuentes menos fidedignas (por ejemplo, la proporcionada por el propio paciente). Además, el profesional,  al disponer de mayor información y más fiable, puede llevar a cabo un diagnóstico más rápidamente y basado en una mayor evidencia clínica. Por el mismo motivo, también se reducen las pruebas diagnósticas innecesarias, que, además de demorar el diagnóstico, en algunos casos pueden conllevar ciertos riesgos para nuestra salud.

6. Potencial mejora de los resultados en salud: En definitiva, al mejorar la calidad del proceso asistencial, y al tomar los ciudadanos un papel más activo en el cuidado de nuestra salud,  se prevé una mejora potencial en los resultados de salud de la población, derivada tanto del desarrollo de acciones preventivas y de hábitos saludables, como de un mejor manejo de las propias patologías.

Por todo esto concluimos este post reiterando que, los entornos integrados de salud, gracias a sistemas de información interoperables, favorecen principalmente a los pacientes.

Fuente: Informe IDIS “Estudio de Interoperabilidad en el Sector Sanitario: El paciente como actor Principal”

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